lunes, 14 de abril de 2014

Capítulo XV. Cuerpos atados.

Vuelta al lunes de nuevo. ¡Que rápido pasan las semanas! Hoy un nuevo capítulo de Nuestra historia. Tras el genial capítulo de Francisco Angel Ferrer titulado "Viking Line" en el que nos resuelve el encuentro entre Ana y Ramón en el Rock & Blues con Olga como invitada sorpresa, y en el que se introduce un nuevo elemento en el relato: el flashback. Nos narró las vivencias de Olga y la visita de su mejor amiga en su periodo de Erasmus, ocho años atras, en el norte de Europa y sus escarceos en el "Love-boat". Para rematar el capítulo con otro final antológico que nos deja muchas expectativas para hoy. ¿Qué pasará con Ana? ¿Quién será su acosador? Os dejo con la lectura. Nos leemos. Besetes a tod@s.



XV.  Cuerpos atados.


Pedro se quedó dormido. Al poco rato los dolores le despertaron, como cada noche. Se había terminado el gotero del calmante y tocó el timbre para avisar a enfermería. Casi al instante entró en la habitación Chema con su desparpajo habitual, encendiendo todas las luces a su paso y con un tono bastante elevado de voz - Buenas noches rey… ¿qué necesita mi paciente preferido?- Pedro esbozó una sonrisa. Le divertía ver como caminaba, moviendo con arte sus grandes zuecos. Le hacía gracia también, su forma afeminada de hablar y mover las manos. Sin duda era el mejor enfermero. Siempre con una sonrisa, muy profesional y pendiente de cada detalle, aportaba  la nota de color en la monotonía del hospital.
 – Buenas noches Chema, tengo sed desearía tomar un gin tonic. – El enfermero puso cara de pícaro y desplegó toda su teatralidad  para continuar con la broma.
-  Aquí está tu genio para concederte todo deseo… Y cómo lo quieres… ¿te pongo pepino solo o doble de pepino?
 – Jajaja, desde luego no tienes compasión de un pobre enfermo, siempre estas alerta jajaja. -Pedro sintió de nuevo el intenso dolor con el esfuerzo de la carcajada. – Creo que todavía  no estoy preparado.  Tengo mucho dolor, ponme un calmante por favor… pero ese sí que sea doble.
 – Que lástima Pedrito, pero no te apures, se esperar. Ahora mismo traigo el gotero y verás que bien descansas.- Chema salió y volvió en un abrir y cerrar de ojos, cambió el gotero, acomodó la almohada de Pedro, le hizo tomar un zumo de melocotón fresquito y con un guiño le deseo dulces sueños. Tras la breve distracción con el enfermero, Pedro volvió a su realidad. Aquel potro de tortura que tenía por cama, le estaba dejando el cuerpo hecho una zarandaja. Intentaba buscar una postura en la que estar más a gusto, pero se encontraba todavía muy dolorido. Además la oscuridad en aquella solitaria habitación, empezaba a afectar a su estado de ánimo. Se sentía atado a su cuerpo, atrapado entre esas cuatro paredes. El tiempo parecía que no pasaba. Es más, cada momento se convertía en una eternidad.  Qué ganas tenía de volver a casa y sobre todo, que ganas tenía de estar con Ana. Recordó entonces que Ana había prometido volver después. Cogió el teléfono para consultar la hora y se sorprendió de lo tarde que era, nuevamente había perdido la noción del tiempo. Le pareció raro que Ana no hubiera vuelto, ya que lo había prometido y ella siempre cumplía con sus promesas. Pedro se sentía desorientado; - Menuda forma de comenzar el año. No puedo creer  lo que puede cambiar todo en tan poco tiempo. Ana… ¿dónde estás? Después de los días que ha pasado… necesita descansar. Seguramente se le ha hecho tarde y no habrá querido despertarme. Son demasiadas emociones… demasiada tensión ¡pobre Ana!  Hoy no tenía muy buena cara, creo que no se encuentra bien… mejor que descanse sí… Le mandaré un mensaje; te echo de menos, descansa bien. Te quiero. La cabeza de Pedro continúo siendo invadida por una zarracatalla de pensamientos, hasta que poco a poco el gotero fue haciendo su efecto y se quedó dormido de nuevo.
Eran casi las siete de la mañana cuando el cuerpo de Ana comenzó a moverse. Consiguió entreabrir los ojos, todo estaba oscuro, borroso. Sintió la respiración y el calor de unos labios que se acercaban a los suyos dándole un dulce beso, mientras en la lejanía escuchó decir; descansa tranquila mi niña yo cuidaré de ti. Acto seguido su nariz experimentó el fuerte olor del cloroformo y cayó en un profundo sueño.
Por la mañana temprano, los padres de Pedro acudieron al hospital acompañados de un abogado.  Al entrar en la habitación, encontraron a Pedro conversando con Olga. Irene enseguida se dio cuenta del estado de tensión en el que su hijo se encontraba y un descontrolado instinto de protección se apoderó de ella.
- Buenos días mi niño ¿cómo te encuentras? Disculpa cariño, he de comentarle algo a Olga.- Irene agarró por el brazo a Olga y se dirigieron hacia la puerta. Una vez fuera, Irene clavó sus ojos en los de Olga y de forma tan amenazadora como rotunda comenzó la advertencia, - Escucha Olga, más vale que no aparezcas por aquí. Pedro ha de recuperarse y a la vista está que tu presencia no le hace ningún bien. Y tampoco eres bien recibida por parte de Ana. Así que haznos un favor a todos y sal de nuestras vidas.
Olga no podía creer lo que estaba escuchando, ni reconocía a esa mujer de ojos ensangrentados que tenía enfrente. Le dolieron sus palabras en lo más profundo, era ella quien había salvado a Pedro y de eso ya nadie se acordaba. Sólo ella recibía los reproches por parte de todos. Se sentía duramente acusada y despreciada. Aquello, lejos de lo que todos pretendían, no hacía más que alimentar su enfado y su determinación por seguir con su plan hasta el último detalle. Ahora iba a ser ella quien empezara a dejarles a todos con la palabra en la boca. Así que sin mediar palabra, soltó su brazo bruscamente de la mano de Irene y regalándole la más cínica de sus sonrisas se alejó tranquilamente.
Irene regresó a la habitación disimulando su malestar. Allí Pedro, Antonio y el abogado discutían sobre las posibles alternativas ante un juicio. Pedro cada vez se sentía más confuso y preocupado, no era capaz de pensar con claridad. La conversación con Olga le había dejado atormentado y ahora todo este rollo con el abogado. Para colmo seguía sin tener noticias de Ana, hubiera preferido que ella estuviera allí. Pero el  mensaje de anoche seguía marcando como no leído y llamada tras llamada saltaba el buzón de voz. Hizo un esfuerzo por seguir la conversación, tenía ganas de terminar con todo aquello. Escuchó las recomendaciones del abogado y con la ayuda de sus padres fueron perfilando la posible solución para aquella pesadilla. Al rato Rafa y Sandra entraron en la habitación. Pedro se alegró mucho de ver a su hermana, el aire fresco que desprendía siempre  le aliviaba. Hicieron las presentaciones oportunas y cuando iban a explicar lo hablado con el abogado, una nueva visita llegó a la habitación. Patricia había arrastrado a Ramón casi literalmente, hasta la habitación de Pedro. La buena de Patricia pensaba poder mediar entre ellos. Se negaba a asumir, que el grupo cada día estaba más distanciado. Además en el fondo de su ser, anhelaba poder ganar algún punto con Ramón si conseguía que Pedro y él solucionaran sus problemas.
- ¡Lo que faltaba! El hombre pone, Dios dispone, llega el diablo y todo descompone. –dijo Pedro con amargura viendo a Ramón aparecer por la puerta.
- Te lo advertí Patricia, ni manjar recalentado ni enemigo reconciliado. –susurró Ramón a su amiga con los dientes apretados. Se miraban todos entre sí, unos con cara de sorpresa, otros con cara de preocupación, alguno con enfado y otros pensando rápidamente algo con lo que poder romper aquella tensión que tan al instante se había apoderado del espacio. El primero en hablar fue el abogado. Lógicamente allí ya sobraba. Acordó con sus clientes volver en un par de días y recomendó que sopesaran bien todo lo hablado. Mientras, él intentaría ganar más tiempo con la parte contraria. Despidiéndose de todos, los dejó allí en un silencio aún más incómodo.
- Bueno ya que estáis todos aquí, ¿alguien ha visto a Ana? No sé nada de ella desde anoche. Me dijo que iba a volver y no lo hizo. Le mando mensajes, la llamo pero no hay forma de localizarla. Supongo que estará descansando, pero estoy un poco intranquilo. –Disparó Pedro para no dar oportunidad a otro tipo de conversaciones y porque realmente, era lo único que le interesaba en aquellos momentos.
- Yo no la he visto desde anoche. Quedamos a hablar ella, Olga y yo… pero salió pitando… fui detrás de ella pero no me dio tiempo a alcanzarla… la vi coger el autobús y…  no sé nada más. –Ramón tenía una expresión extraña en la cara.
- Sí, me lo ha contado Olga. Ha estado por aquí esta mañana. –Dijo Pedro mientras dirigía a Ramón una mirada inquisidora. A pesar de eso, el rostro de Ramón se relajó un poco.
- No te preocupes Pedro, seguro que está bien y está descansando. Si quieres me acerco por su casa y nos aseguramos que todo va bien. –Dijo Sandra intentado apaciguar los ánimos de su hermano.
- Te acompaño Sandra, será una buena forma de aprovechar mi día libre. –Se ofreció rápidamente Rafa, loco por desaparecer cuanto antes de escena.
- Sí Sandra, es buena idea. Gracias hermanita. Dile por favor que me llame. Y si alguno de vosotros la veis, decirle lo mismo. –Pedro estaba pensativo y cada vez más desanimado. Pidió a todos que le dejaran un rato a solas con la excusa de descansar. Todos se marcharon al instante aliviados por poder salir de aquella situación.
En torno al mediodía, Ana comenzó a despertar. Poco a poco fue tomando consciencia de su cuerpo. Estaba aturdida, como mareada. Al cabo de un rato consiguió entreabrir los ojos sintiendo un fuerte pinchazo en la cabeza. El resto de su cuerpo no se encontraba mejor, se sentía dolorida y a duras penas conseguía moverse. Lo que sí consiguió percibir con claridad era el perfume que invadía todo el espacio. Como en un sueño se vio en la puerta de su casa, vio los cuatro brazos de su sombra acompañados de un fuerte olor a perfume que le resultaba familiar. Y entonces recordó que a partir de ahí, no tenía más recuerdos. Era el mismo perfume, el perfume de Ramón.  Se sintió confusa y a la vez atrapada por el miedo. Reconoció la habitación dónde se encontraba. Ella había estado allí unos años atrás. Era la habitación de Ramón. Se dio cuenta que tenía las manos atadas y los pies sujetos a la cama.  ¿Qué significaba todo eso? ¿Cómo había llegado hasta allí? Su miedo iba creciendo con cada pregunta dejándola paralizada. ¿Es posible que se haya atrevido? ¿Pero qué piensa hacer? ¿Se ha vuelto loco? Escuchó el ruido de unos pasos que se acercaban a la puerta. Al instante Ramón entraba con una bandeja en las manos.
- Hola mi niña, buenos días. ¿Qué tal te encuentras? –Ana no podía ni pensar, continuaba paralizada. –Déjame que te suelte los pies, ahora que estoy aquí no hay problema de que te vayas. –Ramón colocó la bandeja en la mesita de noche  y se dispuso a desatar los pies de Ana. La miraba con atención sopesando la expresión de su rostro e intentando adivinar que recorría  su cabeza. Quitó la cuerda y despacio comenzó a darle un masaje en los tobillos. Sin retirar sus ojos de los de ella, se dio cuenta que estaba muy asustada. –Tranquila Ana, no voy a hacerte daño, sabes que sería incapaz. Ahora sólo quiero que tomes el desayuno y recuperes fuerzas. Ya tendremos tiempo para hablar. Voy a soltarte las manos también para que puedas comer,  te ayudaré a incorporarte un poco. –Ella seguía sin poder articular palabra pero escucharle le había serenado lo justo para que su cabeza comenzara a funcionar. Ramón tomó sus manos despacio, sin dejar de mirarle a los ojos intentando transmitirle tranquilidad pero alerta en todo momento. En cuanto Ana vio sus manos libres, intentó darle una bocetada a Ramón que éste paró sujetándole con fuerza las muñecas. –Shuuuu, así no llegamos a ninguna parte querida. Ya te he dicho que no voy a hacerte daño pero no me obligues a atarte de nuevo. ¿Dónde crees que puedes ir? No llegarías ni a la puerta Ana. Sólo quiero que desayunes, dejaré la puerta abierta por si necesitas algo –Cuando Ramón salió de la habitación, Ana rompió a llorar. Estaba muy asustada y sólo deseaba no estar allí. Se encontraba fatigada y sin fuerzas, atada a su cuerpo. Se quedó un rato más allí tumbada, inmóvil, llorando hasta que consiguió serenarse. Fuera de la habitación Ramón iba y venía por todo el piso, disimulando hacer cosas pero sin quitar ojo a los movimientos que se producían dentro. Se sintió aliviado cuando al cabo de mucho rato, Ana empezó a moverse. Y más aliviado todavía, cuando otro tanto después observó que estaba tomándose el zumo. Se acercó a la puerta para sopesar más de cerca el estado de Ana. ¿Qué tenía aquella mujer? Se sentía fascinado por ella. Su pelo alborotado y la expresión de su cara tras haber dormido tanto tiempo, le hacían aún más atractiva. Le hacía recordar la última vez que la vio en ese mismo lugar, en esa cama, aquella noche que le marcó de una manera especial. El dulce recuerdo hizo que su corazón se acelerara, su rostro se relajó dibujando una sonrisa y se acercó a la cama. Quizá aún no era momento, quizá debería esperar a que ella estuviera más tranquila, pero un fuerte deseo se apoderó de su razón y no pudo esperar más. Ana lo vio acercarse y su cuerpo se tensó de nuevo. Se sentó a su lado y la rodeo con sus brazos. Su corazón se aceleraba cada vez mas por la pasión, y el de ella se aceleraba nuevamente por el miedo. Ramón se separó un poco para poder besarla pero lo que vio en los ojos de Ana le hizo cambiar de idea. Tras una profunda respiración, comenzó a hablarle con voz suave y seductora;
- Ana, no quería haber llegado hasta este punto. Pero no me has dejado más alternativa. He intentado tener paciencia, esperar el momento adecuado un día tras otro, respetar tu momento, pero ha sido imposible. No me has dado oportunidad de hablar contigo, y las pocas veces que hemos quedado ni siquiera me has escuchado o me has dejado con la palabra en la boca. Y no puedo más Ana, voy a volverme loco. Estoy confuso, estoy perdido, necesito saber y que me digas sinceramente lo que sientes por mí. –Mientras le escuchaba, Ana iba pasando del estado de miedo al estado de perplejidad.
- ¿Y piensas que de esta forma puedes aclarar algo? ¿Secuestrándome y reteniéndome aquí? Eres tú quien no escucha, ya te lo dije el otro día. Puedes atar mi cuerpo pero no mis sentimientos, estoy enamorada de Pedro y quiero estar con él. Y eso es lo único que he de hablar contigo y la única realidad. –Ahora el estado de Ana iba pasando de la perplejidad al enfado. Su cuerpo se tensó un poco más y su estómago daba botes como en una montaña rusa.
- ¿La única realidad? ¿Estás totalmente segura de eso? ¿Cuál es tu realidad? Porque yo veo otra cosa. ¿Dónde quedó tu amor aquel año que celebramos mi cumpleaños juntos en esta misma cama? Esa vez fue tan especial para tí como lo fue para mí, admítelo.
- Aquello no fue más que un polvo, así lo entendimos los dos y por eso acordamos que nunca nadie se enteraría. –Ana cada vez se sentía peor. Todavía no se le había pasado el dolor de cabeza que estaba a punto de estallar, el corazón le latía muy deprisa y comenzó a sentir dolores en el vientre –Tu siempre te has tirado a toda clase de palo con falda a poco que meneara su culo delante de ti, sin importarte en absoluto sus sentimientos y dejándolas después tiradas en cualquier rincón. Porqué habría de ser distinto lo tuyo conmigo ¿de qué me hablas? eres incapaz de llevar una relación estable después del tercer polvo.   
- Sí Ana, pero tú eres especial, contigo es distinto. Sé que tienes miedo porque nunca he tenido una relación estable y por eso no quieres admitir que estas enamorada de mí. Después de aquella primera vez contigo, ya sabes que he estado con muchas mujeres pero  siempre volvías a mi cabeza. Ya nadie me seduce Ana, ya no deseo a ninguna mujer como te deseo a ti. –El rostro de Ana palidecía por momentos mientras Ramón seguía hablando- Ana sé que estás enamorada de mí pero te da miedo admitirlo. Sino explícame por qué siempre acudes a mí. Acudiste a mí, en cuanto te enteraste de la infidelidad de Pedro. Yo fui la primera persona a quién se lo contaste. –Ana cada vez estaba más enfadada y a cada afirmación de Ramón la tensión crecía en su cuerpo. Ramón continuaba sin piedad con su ataque- Y acudiste a mí de nuevo cuando  Pedro estaba en el hospital e hicimos el amor mientras él todavía se debatía entre la vida y la muerte.
- ¿Cómo te atreves a decirme algo así? No tienes derecho a tratarme así. Por qué me haces esto Ram… -Ana no pudo continuar hablando, sintió un fuerte pinchazo en su vientre a la vez que una bocanada subía con fuerza desde su estómago. Sólo le dio tiempo a ponerse de rodillas en el suelo a un lado de la cama. A la vez que vomitaba sintió una extraña humedad entre sus piernas que con un acto reflejo tapó con su mano.
Cuando Ramón acudió a su lado, Ana levantó la vista hacia él y con los ojos llenos de horror  le mostró su mano ensangrentada…



domingo, 13 de abril de 2014

¿Quién escribió Primavera en el Pirineo Aragonés?

Precioso poema el publicado el viernes. Imagino que ya os imaginaréis quién es su autora. Se trata de nuestra "poetisa de cabecera". Ella fue quien inició los retos poéticos y quien de nuevo ha vuelto a sorprenderos gratamente. Dan ganas de marcharse rápidamente al Pirineo leyendo tu poema. Gracias por involucrarte con el proyecto y dinamizarlo. Un privilegio tenerte con nosotros: Mari Andrés.
Su perfil de facebook para que la conozcáis un poquito mas.
https://www.facebook.com/maricarmen.andres.54

viernes, 11 de abril de 2014

Colección Cupido. Primavera en el Pirineo Aragonés

Segunda y última poesía con tema primaveral. Un privilegio contar con alguien que nos regala estas perlas. Espero que os guste. El domingo revelaremos quién es su autora.
El próximo viernes cerraremos la Colección Cupido por este año con "Encontrarás los besos". Otro relato que esperemos sea un bonito broche final a este proyecto que todos los viernes nos ha permitido leer vuestras historias y poemas desde el 14 de febrero. Dos meses de buenos ratos que continuarán inmortalizados en una edición impresa que advierto, será limitada, y podréis reservar a partir del 23 de Abril. Próximamente daremos más datos.


Primavera en el Pirineo Aragonés

Deshielo exhuberante
deja ver la fuerza del agua bravía
que con caricias pasa los obstáculos
pero siempre halla salida

Edelweiss flor de invierno
que ganas de verte
la esperanza no la pierdo
mientras las mariposas sigan el vuelo

Primavera cantora,
pido ver tu abrir de amapolas,
que los seres te traten con amor
y así despertar con tu resplandor.

Primavera aragonesa
camino tus valles, ríos y montañas
coloreate de arcoíris y da tu belleza
a este público que pide tu llegada.

jueves, 10 de abril de 2014

Conocemos a...

Hoy conoceremos a dos personas realmente geniales. Una repite, esta vez en la entrevista, ya que la semana pasada fue la autora del capítulo "Yo puedo" de Nuestra historia. Y el otro es un gran amigo con el que me gustaría compartir mas momentos pero que la vida nos ha separado 300 kilómetros. Gracias a este proyecto e internet hemos podido compartir una semana buena de emails, chat y whatsapp. Recortando distancias. Ha sido genial. 
Por otro lado os recordamos que mañana tendremos la poesía que nos quedó pendiente de la primavera con "Primavera en el pirineo aragonés", preciosa, ya lo veréis. Y el próximo viernes finalizarán los relatos de Colección Cupido con "Encontrarás los besos".
Os recuerdo como todos los jueves la propuesta de Colección Uni2, que publicará novelas de varios capítulos escritas por parejas, bien sea escribiendo capítulos alternos o haciéndolo entre ambos. Ayer fue una tarde muy productiva para Zarracatalla Editorial y podemos adelantar que si las musas lo permiten tendremos un primer capítulo de Colección Uni2 para los días 9, 16, 23 y 30 de mayo. Ya tenemos a cuatro parejas escribiendo como locos y en breves puede caer alguna más. Cambiaremos los relatos sanvalentineros y la apariencia del blog tras Semana Santa para recibir como se merecen a estos escritores. Pronto daremos sus nombres y títulos de lo que están cocinando. Si estás interesado ponte en contacto con nosotros para reservarte fecha de publicación. El plazo para entregar el primer capítulo crece conforme aumenten los participantes. De momento se amplia hasta el 6 de junio. ¡Anímate a participar! Si de algo está sirviendo este blog es para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de hacerlo.



ESCRITOR ANÓNIMO DE LA SEMANA
Billante capítulo el de esta semana. Otro capítulo que está gustando mucho y que incluye una herramienta que es muy interesante, el flashback. En "Viking Line" descubrimos un crucero nórdico muy interesante en el que Olga y Ana son, como lo han sido siempre, grandes amigas y revive su etapa de Erasmus ocho años atrás. Olga recurre a Ana cuando tiene un problema, y así lo hace esta vez. Fantástica la ubicación del capítulo, describiendo el tenso recorrido lleno de conversaciones insustanciales hasta que se detienen a tomar un café y Olga recrea el viaje en el "love-boat". El capítulo arranca a toda pastilla con la reunión entre Ana, Ramón y Pedro; nos narra las peripecias en Estocolmo y los líos de Olga en el Viking Line y para finalizar vuelve a la actualidad y suelta ese final abierto, tenso, agónico... memorable. Papelón para quién continúe la próxima semana.
  Gracias como a todos por su total entrega y predisposición. Ha sido muy bonito compartir este proyecto con un gran amigo al que admiro y como esperaba ha estado brillante. Ojalá se lance a por otro reto nuevo y se una al proyecto Colección Uni2 con una historia propia porque sería impresionante. Gracias Francisco Ángel Ferrer Gil. 
Aquí os dejo el enlace a su perfil en facebook como suele ser habitual.
https://www.facebook.com/franciscoangel.ferrergil?fref=ts



CONOCEMOS A... 
Hoy conocemos a Merche Comín Diarte, amiga y colaboradora de Zarracatalla Editorial. Autora del primer capítulo de Colección Cupido “Sabor a café”, y del decimotercer capítulo de Nuestra historia titulado “Yo puedo”. Así se describe ella misma:
Merche, Mercedes, Merchi, Mer, Comina, la del taxista… Se me conoce de muchas maneras, y otras que igual no conozco, y por eso no he nombrado, porque si no las sé es porque no me importan. Cada una de ellas me identifica con un grupo de gente, y en verdad, eso soy. Una persona amiga de mis amigos. 
Me gustan las emociones. Reír y llorar me caracterizan para bien, o para mal. 
Me gusta soñar, y llegar a alcanzar mis sueños. 
No paro. Siempre me busco una u otra cosa para no parar. Aunque los fines de semana de sofá y manta, me encantan, me gustan más los de cenita de amigos, sobremesa con chupitos, un par de copas y disfrazarnos con cuatro “tarros” que encontramos por algún lado y salir a bailar. 
He tenido muchas etapas en mi vida, como todos, supongo. Unas malas, otras buenas, y otras muy buenas. Ahora estoy en una etapa “diferente”, pero no por ello, dejo de mirar hacia delante. Igual por eso me mantengo ocupada. Mi casa, mi marido, mi familia, mis amigos, mi trabajo, mis manualidades, mis catálogos, mis desfiles… Son mí día a día. Y aunque me siento muy afortunada por lo que tengo, me gusta fijarme un objetivo, y ahora lo tengo puesto en la vida laboral. 
Trabajo entre amigos, y eso me hace esas horas mucho más llevaderas, y cuando llevo los ojos rojos de tanto ordenador, sin levantarme de la silla, sólo tengo que levantar un poco la vista, y mirar un parque precioso con el canal y las montañas de fondo. Recientemente, mi empresa ha confiado en mí, y he dado un pasico más hacia delante. Así que poco a poco, esta etapa pasará, y llegará otra que será mucho mejor que las otras. 
Así soy, y termino con una frase, que ya hace tiempo que no recordaba y me ha venido a la mente nada más ponerme a pensar en una definición sobre mí, y es: “Soy Merche, y soy la leche” 
Nos va a responder a las preguntas de nuestros seguidores:
* En qué te inspiraste para escribir este capítulo y cómo te sentiste al recibir el encargo.
o Realmente me moría de ganas por colaborar en el proyecto de mi amigo, y pasaban las semanas, y no llegaba ese email tan esperado por muchos pidiéndome que escribiese. Cuando propuso lo de los relatos de la Colección Cupido, me dije, por mis ****** que escribo algo en la Zarracatalla. Jajaja Y reconozco, que me costó mucho. Y que incluso necesité la opinión de 3 personas imprescindibles en mi día a día. Así que cuando leyeron el principio, y vi que podía hacerlo, me lancé. Y de ahí salió “Sabor a café”. 
Pero el momentazo de hace unas semanas, cuando recibí el encargo de nada mas y nada menos que el capitulo 13, (Ya sabéis que es mi número) Me eché las manos a la cabeza, y en ese mismo momento, comencé a escribir. Primero releí los últimos capítulos, y comencé a recuperar tramas que habían quedado un poco atrás. No me inspiré en nada más, Pero he de reconocer que el hospital Clínico de Zaragoza, y sus pasillos, ascensores y habitaciones, fueron donde visualicé la historia. 
* Donde, cuando y cual era tu situación cuando lo escribiste
o Cómo he participado en dos, hay dos respuestas. 
En mi casa, en el ordenador de la habitación pequeña, para que nada ni nadie me interrumpiesen, creé “Sabor a café” en una tarde de sábado y una mañana de domingo.
Y “Yo puedo” En el portátil de mis padres, en varias mañanas, con la ventana de mi habitación abierta para que entrasen las ideas. 
* ¿Cómo ves el proyecto Zarracatalla Editorial?
o Sinceramente, y desde el minuto uno de este proyecto, me encantó. 
Un tiempo antes de que se crease el blog, David, en una cena, nos contó a los más cercanos la idea que llevaba. Y ahí ya, me pareció que iba a ser un éxito. Pero de verdad, nunca llegué a imaginar, que Zarracatalla fuese a ser TAN GRANDE. Y lo que has conseguido, Señor David Garcés, es que lunes tras lunes, y capitulo tras capítulo, tu proyecto nos haga olvidar por unos minutos, todo nuestro mundo, y cada uno de nosotros, seamos Ana, Pedro, Olga o incluso el imbécil de Ramón. Enhorabuena y mil GRACIAS!!! 
* ¿Escribes habitualmente? ¿Cómo te has encontrado al hacerlo?
o Para no faltar a la verdad, he de decir, que nunca había escrito nada, y que al hacerlo he pasado muchos nervios. Pero luego, cuando la gente te da la enhorabuena por tu relato, o por tu capítulo… sinceramente, no se paga con dinero. 
* Algo que no sepamos y que te gustaría compartir acerca del capítulo…
o Pues mirad, “Sabor a café” está inspirada en la plaza de los Sitios De Zaragoza. En la cafetería esa que hace esquina. Porque ahí fue donde me surgió la idea de lo que quería escribir. En principio, la historia era de un chico y una chica, pero cuando lo empecé a escribir, pensé, que tenía que hacer algo diferente para que la gente se acordase de mi historia. Así que cambié el nombre del chico, por el de una chica, y comencé a escribir sin poner ningún género. La realidad, es que  pensé que se descubriese que eran dos chicas al final de la historia, pero era imposible seguir escribiendo líneas sin darle nombre al personaje, o sin poder describirlo claramente. Así, que no espere mucho a desvelar la sorpresa. 
Y  en el capítulo 13, lo único que tenía claro, era que quería que fuesen avanzando los temas, para no quedarnos atascados. Y ya de paso, dejar mi huella en el capítulo, haciendo que Ana, pidiera en el bar el café con leche con dos azucarillos que me lanzó al éxito en mi primer relato. 
* ¿Cómo creías que iba a continuar tu capítulo?
o No lo sé!!! Aún no ha continuado. Pero a la larga me gustaría que Ramón desapareciese, que lo trasladaran a otra ciudad o algo así, halaaaa a cascarlaaaa!!!
* Recomiéndanos un libro, un disco y una película
o Libro: “Campo de fresas” de Jordi Sierra I Fabra. Os parecerá una tontería porque es muy juvenil. De hecho, lo leí en el cole con 12 ó 13 años. Trata de un marroquí que está de ilegal, y de una chica joven, que luchan por un amor imposible. Y con ese libro, me emocioné por primera vez, y me enganché a la lectura.
Disco: El remix Melopera 2013 es el que llevo a tuti en el coche. jajaja 
* Un sitio para quedar…
o La Plaza de España de Luceni. Qué de ahí, luego nos vamos donde quieras!! 
* ¿Cómo finalizarías Nuestra historia?
Es que no le veo final… Aunque como dijo mi amiga la semana pasada… No me gustan los finales tristes, que para triste ya tenemos los informativos de hoy en día. 
No me gustaría terminar esta entrevista, sin lanzar un reto al creador del blog.
¿Para cuándo la entrevista de “conocemos a…” del autor del primer capítulo de nuestra historia?
Halaaa!!! Ya la he echao!!!


lunes, 7 de abril de 2014

Capitulo XIV. Viking Line.

Lunes de nuevo. Llega un nuevo capítulo de Nuestra historia. Tras el enorme capítulo de Merche Comín titulado "Yo puedo" y en el cual nos resuelve el encuentro entre Ana y Olga en la puerta del hospital, la proposición del abogado de la familia de la mujer contra la que colisionó Pedro para evitar el juicio, la buena nueva de Ana a Pedro y el final con la reunión entre Ramón y Ana en la que apareció Olga para seguir con esta tensa situación. ¿Qué le dirá Ramón a Ana...? Todo esto y mucho, muchísimo más, en un tremendo capítulo que seguro os va a encantar y en el que se introduce un nuevo elemento en el relato: el flashback.



XIV.     Viking Line



Ramón le dijo:
- Lo sé todo Ana. No trates de engañarme ni una vez más porque es inútil. Lo sé todo y no voy a quedarme de brazos cruzados.
- Tú no sabes nada Ramón-Ana saltó como gato panza arriba frente a su amigo. ¡Dos polvos no te convierten en mi dueño! No hacen que vayas a ser capaz de controlarme. Si de verdad me quieres tanto como dices, deberías de saberlo y deberías de respetar mis decisiones. Quiero a Pedro y quiero estar con él. Siento si eso te duele porque sabes que eres muy importante para mí pero no te quiero de la forma que tú esperas que lo haga.
-Sé lo de tu embarazo-Ramón se presentaba más sereno que de costumbre, rudo, áspero, con una sangre fría digna de una película de los años cincuenta. Esta actitud confundía a Ana, más acostumbrada a un Ramón impetuoso, para lo bueno y para lo malo. Sé que ese niño es mío y no voy a consentir que crezca pensando que un gañán como Pedro es su padre.
Ana trató de contener la ira que sentía en ese momento y que brotaba de lo más hondo de su corazón, limitándose a decir:
-Pedro es el padre del niño.
-Podrás decir lo que quieras, llegaré donde sea necesario para demostrar que yo soy el padre legítimo. Olga me ha contado y...
-Como bien sabes, Olga y yo dejamos de compartir secretos hace algún tiempo, ¿verdad Olga? -una nueva Ana, decidida y segura de sí misma miraba de forma inquisidora a su amiga, que había acudido a una cita a la que no había sido invitada.
Olga se limitó a asentir, añadiendo en voz casi inaudible:
-Ahora en vez de hablar de novios, preferimos compartirlos.
No había terminado de hablar, cuando el café de Ana, cayó por todo su cuerpo. Ana, enfervorizada, abandonó el local, dejando atrás a sus dos amigos.
El enfado se hacía cada vez más grande, mientras caminaba a toda velocidad hacia la parada de autobús. No entendía cómo dos de sus mejores amigos habían podido llegar a tratarla de forma tan ruin.
Poco a poco, el enfado se fue transformando en tristeza, y ésta en desasosiego. Se sentía sola, se sentía vacía…
El autobús se acercaba, hacía frío. Ana fue la única persona que subió en la parada y sólo encontró dos personas. A esas horas, la línea que conectaba el hospital con su barrio no solía llevar muchos pasajeros. A pesar de lo que pudiera parecer, Ana disfrutaba mucho de este trayecto. En realidad era su único momento de relajación y soledad en todo el día. Suponía un breve paréntesis entre el ir y venir del hospital y su vida prácticamente de pareja con Pedro. Cada uno mantenía su apartamento, pero en realidad, su vida diaria era la misma que la de una pareja cualquiera que compartía piso. Siempre se sentaba en el mismo lugar, encendía su iPod a todo volumen y cerraba los ojos para transportarse imaginariamente acompañando la canción que sonara en cada momento.
Pero hoy no había música en la que encontrar paz. Ana rompió a llorar, el día había sido una verdadera montaña rusa de emociones y simplemente explotó. Podía aceptar que Ramón no respetara su decisión y que el amor que decía sentir por ella le cegara pero Olga…. ¿Olga? Era su mejor amiga, era la persona que mejor la conocía, era su mitad. Habían compartido tanto juntas, sabían tanto una de la otra.
Entre lágrimas, su mente retrocedió unos años, ocho en concreto. Fue el único año en el que Ana y Olga estuvieron separadas. Era el último año de carrera y ambas consiguieron una beca Erasmus. Sin embargo, no pudieron ir juntas a la misma ciudad. Olga pasó un año en Estocolmo mientras que Ana optó por Lille en Francia, siempre se había sentido muy atraída por la cultura de ese país. A pesar de la distancia, todas las noches tenían conversaciones a través del Messenger. De hecho Ana pasaba más tiempo hablando con Olga que con Pedro
Una vez superado el largo y frío invierno, Ana aprovechó la semana de vacaciones de mitad de cuatrimestre para tomar un vuelo destino Estocolmo. A pesar de su miedo a volar y su obsesión por el orden y la seguridad, los ínfimos precios de una aerolínea low-cost la llevaron al aeropuerto de Skavsta y de ahí un autobús a la capital Sueca donde le esperaba su mejor amiga. Tenían planeado hasta el último minuto de los siete días en los que iban a estar juntas, ponerse al día, bailar, excursiones...
Nada más bajar del autobús, Ana intuyó que algo no iba bien. La impulsiva, alegre y efusiva Olga no corrió como solía a abrazarla, no saltó ni gritó ni hizo la típica broma de ir a recibirla con un cartel identificativo. Olga estaba triste, demacrada. Caminó hacia Ana, buscando el refugio de su amiga. ¿Qué le ocurriría?
Ana soltó su maleta y se limitó a rodear con los brazos a Olga que había roto a llorar.
-Estoy embarazada-susurró Olga en los oídos de su amiga.
-¿Qué?-Ana estaba demasiado sorprendida como para creer entender lo que creía haber oído.
-Estoy embarazada Ana.
-Pero, ¿por qué no me habías dicho nada? Hubiera venido mucho antes. ¿Estás bien? ¿Cómo te encuentras? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha sido? ¿Quién es el padre? ¿Lo saben tus padres? Ana no dejaba de hacer preguntas que no eran otra cosa sino un modo de aflorar todo el nerviosismo y confusión que llevaba dentro.
-Ven, vamos a tomar un café. Hablaremos entonces. Tengo que darte todos los detalles. ¿Qué tal Pedro? La verdad es que cuando me dijiste que no venía me alegré. Prefiero tratar estas cosas sólo contigo.
-Ya sabes, a Pedro no lo sacas de España ni con agua caliente. No te puedes imaginar la cantidad de tópicos que tuve que escuchar mientras me explicaba su excusa para no venir. Yo creo que a Lille ha venido para controlar, como los Erasmus llevan esa fama de fiesta y desenfreno…
Dado que no hacía demasiado frío, decidieron ir caminando desde la estación hasta el barrio de Gamla Stan donde habían reservado una habitación en un albergue para las dos. Olga compartía piso pero había insistido mucho en alquilar algo sólo para las dos. Ana entendía ahora por qué.
Durante el paseo, las dos amigas trataron de ponerse al día de temas mundanos, evitando siempre el tema principal que las dos se morían por abordar. Un ligero viento acariciaba sus mejillas al cruzar el puente de Vasabron. Ambas amigas iban abrazadas, sin soltar una el brazo de la otra.
Ya en la plaza del museo Nobel, se sentaron en una de las terrazas y pidieron un café y un pedazo de tarta para compartir. Era un bar pequeño, con una bandera gay en una de las esquinas del toldo. A esa hora estaba repleto de estudiantes.
Ana agarró su taza con las dos manos se recostó en su asiento y se dirigió a su amiga:
-¿Qué ha pasado Olga?
Ana y Olga eran almas gemelas, pero mientras que ella sólo había salido con Pedro, Olga nunca había tenido una relación de más de dos meses. Eso entendiendo como relación, enrollarse con la misma persona más de dos días seguidos.
Olga suspiró, bebió un sorbo de su café y apartó a un lado el plato con la porción de tarta de chocolate.
-¿Te acuerdas que hace unas semanas estuvimos con el grupo en Helsinki?
-¡Cómo no iba a acordarme! Recuerdo que me contaste con pelos y señales tu  viaje en el ferry, las carreras para intentar comprar cerveza barata en el supermercado del barco y las peleas con el resto de gente antes de cerrar. Vamos que hacía días que no te pegabas una noche de juerga así.
-Pobres señoras, la verdad es que es increíble ver a esas señoras con el carro de la compra lleno de cajas de cerveza saliendo del barco.
-Pues que sepas que he mirado cómo comprar billetes para el Viking Line ¿así se llama no?
-Sí, ese es el nombre oficial, el familiar, es “love-boat”.
Las dos amigas rieron mientras se aferraban a las tazas de café.
-Olga…
-Dime.
-Cuéntamelo.
Y Olga, por fin comenzó su historia:
El barco sale de Estocolmo a final de la tarde y llega a Helsinki a primera hora de la mañana. Dado que en Suecia la compra de bebidas alcohólicas está muy regulada, por no mencionar su precio desorbitado, estos viajes en ferry son una buena vía de obtener acceso a bebida más barata y por tanto a una noche de fiesta en toda la regla.
Olga no era una persona que dejara indiferente al sexo opuesto, tenía una personalidad arrolladora, unida a un físico increíble que además sabía explotar eligiendo muy bien cómo vestirse en cada ocasión. Y ahí, en medio de un barco repleto de estudiantes en pleno botellón, Olga comenzó a besar a un irlandés que decía llamarse Ian, o algo parecido. Los besos llevaron a la pareja a una fila de butacas de proa. Olga rodeaba con sus brazos al chico mientras él, con la torpeza que provocan cuatro tequilas de más trataba de desabrochar el vaquero de la sexy española que tenía tumbada ante él. No hubo tiempo, ni cordura suficiente para pensar en usar un preservativo. No hubo tiempo para conversación que no fueran besos, caricias y miradas de desafío del uno para el otro.
Cuando el sonido de la megafonía informaba en cinco idiomas distintos que el ferry había por fin llegado a su destino Olga abrió ligeramente los ojos, y consiguió divisar la terminal de ferries del puerto de Helsinki. Ni rastro de… ¿cómo se llamaba el pelirrojo con el que había estado bebiendo chupitos la noche de antes? ¿Jan? ¿Juan?
Se levantó y se dejó llevar hasta la consigna del barco. En estos viajes no necesitas más equipaje que el bolso y sobre todo, dinero y preservativos.
-¿Preservativos? ¡Ups! Esperemos no llevarnos un disgusto-. Sonreía Olga.
El disgusto vino un mes después en forma de retraso, molestias, sabor amargo en toda la comida y una visita al médico de la universidad.
-¿Y qué vas a hacer?-una intrigada Ana preguntó expectante.
Sabía la respuesta. Habían hablado antes sobre qué harían si esta situación se daba. En ese momento a Ana le vino a la mente una conversación hasta altas horas de la mañana tras salir de ver en los cines Renoir “4 meses, 3 semanas, 2 días”. Una de esas películas que no te deja indiferente, de las que tanto les gustaban a ambas.


Y por fin su parada, Ana bajó del autobús aún con la zozobra del recuerdo y dirigió sus pasos hacia su portal. A esas horas no se molestaba en subir a la acera, caminaba directamente sobre la calzada. Se quitó los cascos, los metió en el bolso y aprovechó para sacar las llaves de casa. Observó su sombra en la calzada, ¿por qué parecía tener cuatro brazos? ¿Por qué huele tanto a perfume? ¿Por qué…?

Un pañuelo impregnado de cloroformo cubrió su cara mientras unos brazos familiares recogían el peso de su cuerpo desvaneciéndose.

domingo, 6 de abril de 2014

¿Quién escribió "No puedo más"?

Impresionante relato el del viernes. En esta ocasión su autora nos describe otra visión del amor: el desamor mas bien. Cómo una relación se va rompiendo por uno de los extremos sin que el otro pueda o sepa hacer nada al respecto. La vida no siempre sale como la habíamos planeado.
En esta ocasión su autora está bien cerquita de nosotros, en Zaragoza. Muchas gracias por colaborar con nuestro proyecto y enhorabuena por mostrarnos esta parte del amor, que también existe. Gracias a... Yohana Borobia Carcas.
https://www.facebook.com/yohanaborobia?fref=ts

Recordad que mañana tenemos un nuevo capítulo de Nuestra historia. El número XVI de la saga. Se titula Viking Line y es tremendo. Entre otras muchas cosas descubriremos como se resuelve la cita en el Rock & Blues de Ana con Ramón a la que se une Olga y tendremos un flasback muyyyy interesante. Además de uno de los finales mas sorprendentes que hayamos tenido (y tenemos tantos como capítulos se han publicado). No os lo perdáis.

viernes, 4 de abril de 2014

Colección Cupido. No puedo más.

Vuelven los relatos de Colección Cupido. Muy recomendable e intenso el de hoy. Aporta otra visión del amor totalmente diferente a lo que hemos leído hasta ahora. Nos cuenta la difícil relación entre Germán y Sofía. Así que no os lo perdáis que lo comentamos por facebook. El domingo desvelaremos quién lo ha escrito.



No puedo más


Ese día tenía la maleta preparada y se marcharía de otra forma diferente a la de la última vez…

La vida de Germán estaba llena de altibajos. Había épocas en las que deseaba comerse el mundo a bocados. Otras en las que el estrés del trabajo y su vida familiar lo dejaban sin aliento a lo largo del día. También tenía intervalos frenéticos y lo peor y no por eso menos numerosos, los días apáticos. Sí, esos días en los que no tienes ganas de hacer nada de nada, te abandonas, dejas que pasen las horas y poco más…. Esos días que vas evitando,  intentado llenar el día de actividades y que inevitablemente llegan, en los que tú has decidido hacer otra cosa pero tus planes se ven truncados.
El problema de estos días es que, al no hacer nada, el aburrimiento y el subconsciente te hacen pensar.
A Germán le dio por recordar. Recordar su infancia y su juventud. Pensó que había tenido suerte. Suerte de poder pasar muchos periodos vacacionales en el pueblo de sus abuelos, sobre todo los veranos.
La vida social en el pueblo es más sencilla. Es más fácil hacer amigos y en el caso de que te resulte complicado hacerlos, entonces es donde entra el papel de la abuela,  ya que es tu abuela la que se encarga de buscarlos por ti.
-Germán, hijo…. prepárate para esta tarde que viene a buscarte el Víctor ¿sabes quién te digo? ¡Si hombre!, ¡el nieto del tío posadero!, ¡el que vive cerca de la plaza!...
-Que si yaya, que sí…. Pero, ¿A dónde voy a ir con él, si tiene un año menos que yo? ¡Jo yaya, si nunca he hablado con él! -Pero allí estaba su abuela Gloria para encargarse de que ese verano lo tuviese lo más ocupado posible. Aunque luego al conocer a los muchachos y muchachas del pueblo no te cayeran muy bien, pues no importaba, tu abuela  te imponía con quien debías salir. A veces esto daba buenos resultados y otras no, pero era una forma de romper el hielo y facilitarte el camino y a partir de ahí tú eres el que vas haciendo la elección.

Al recordar su infancia, Germán, inconscientemente se percató de que estaba sonriendo. Una sonrisa fina y discreta que realiza el músculo de tus labios involuntariamente. Una sonrisa que a veces te molesta tener, porque piensas: no es el momento de sonreír. Pues en ese momento deberías de estar triste o enfadado por algún motivo, pero al mismo tiempo, esa sonrisa te hace sentirte bien, tranquilo y momentáneamente feliz, por lo que volvió a sumergirse en sus pensamientos e intentó de nuevo recordar:
-Víctor ¡¡¡¡NOOOO!!!! No entres ahí que la vamos a liar como nos pillen, nos vamos a meter en un gran lío. –Y así recordaba todas las trastadas y travesuras que entre otras cosas había aprendido a hacer en el pueblo.
Su adolescencia no fue menos excitante. Los típicos besos con las chicas, con sus escapaditas a lugares solitarios, fumar a escondidas, el atracón de bebida para coger una borrachera lo antes posible (aunque en su caso nunca o casi nunca llegó a perder la conciencia). En esos días se encontraba atrapado en un confuso mundo de cambio entre la niñez y la adolescencia, del cual se veía más capacitado para salir o desenvolverse con unos litros de alcohol en el cuerpo ayudando a que desapareciera su timidez.
Las vivencias y experiencias que tenía en el pueblo le hacían sentirse más adulto frente a sus compañeros del instituto en la capital, donde pasaba la mayoría del año, sobre todo en invierno. Aunque nunca alardeo de ello ni le hizo ser el gallito del corral pues siempre había sido una persona más bien dominable, manejable y bondadosa en todos los sentidos, nunca rebelde ni desobediente y siempre necesitado de protección pero siempre reservando en su interior algo de personalidad.

Mientras cursaba e intentaba terminar sus estudios universitarios disfruto a tope de su adolescencia, tanto en el pueblo como en la capital y cuando ya estuvo agotado de todo esto, encontró una mujer con la que sentar la cabeza.
Ella tenía las ideas muy claras, aunque fuese más joven que él y le gustó desde el primer momento porque le pareció una persona inteligente y compartían muchos gustos y aficiones, entre ellas la lectura y el cine.

Entonces, comenzó a analizar su vida en pareja, su vida sentimental y empezó a pensar en voz alta:
-Aunque teníamos muchas cosas en común, fui yo el que adapte mi vida y mis hábitos a los de ella. Yo salía con sus amigos, cosa que le molestaba que yo hiciese con los míos. No le gustaba ir al pueblo, decía que se sentía observada y criticada, veíamos a mis padres con poca frecuencia… Vamos, abandoné a mi gente casi por completo.
Sofía tenía muchos cambios de humor, sobre todo cuando no estabas pendiente de ella. Aunque ella físicamente era muy independiente, pues por su trabajo tenía bastante vida social fuera de la pareja, no lo era psicológicamente y debía de estar atento para mantenerla contenta en casi todos los momentos para que no se derrumbara, teniendo mil detalles con ella… llevándola a cenar o a celebrar cualquier cosa constantemente...
Pues un día de esos, concretamente un San Valentín, fuimos a celebrarlo cenando en un restaurante, dejando los regalos mutuos para intercambiarlos en los postres.
Abrí mi regalo, pensé, no sé un bolígrafo, una pluma estilográfica, tenía toda la pinta, pero no… ¡era un test de embarazo! ¡Por supuesto positivo!
-¡Estoy embarazada Germán! –me dijo. Y la verdad es que en seguida me hice a la idea, pues entraba dentro de nuestros planes, aunque no tan pronto, pero ya vivíamos juntos hacía un par de años. Así que me hice el entusiasmado para que ella no decayera y ponerla contenta.

Después de un embarazo y parto normal, al tiempo, volvió a hacer balance de su vida y pensó:
-La llegada de mi hija es lo mejor que me ha pasado en la vida hasta el momento. –pensó. -Ha colmado mi vida, la ha llenado de alegría haciéndome sonreír cada día.
Germán, normalmente dedicaba mucho tiempo al cuidado de su hija, ya que Sofía trabajaba a jornada partida y él a turnos, por lo que era más fácil que él se hiciese cargo de ella. La llevaba al colegio, la recogía, la llevaba al parque y pasaba la mayoría del tiempo con ella, cuando su turno de trabajo se lo permitía, lo que les hizo tener mucha dependencia el uno del otro.
Pero tal felicidad no era compartida, pues a Sofía no parecía que esto le hiciera feliz y empezó a tener comportamientos y actitudes raras.
-¿Me quieres Germán?-esta pregunta se la hacía constantemente-¿Ya no te gusto?
-Claro que te quiero Sofía ¡no digas tonterías!-y realmente así era.
Así era, aun con su extraño comportamiento. Él todavía la quería, pero la convivencia era cada vez más insoportable y la paciencia tiene un límite.
Para colmar la situación a ella la despidieron del trabajo, lo que agravó su ansiedad y sentía la necesidad de ocupar el tiempo de alguna forma.

Sofía se acostaba muchas veces a deshoras e incluso a veces tomaba pastillas para dormir, pues sus cambios de estado de ánimo le habían hecho ir a visitar incluso al psicólogo, el cual se las había recetado para que puntualmente se las tomase en grandes estados de ansiedad.

Una tarde, después de bañar a Raquel y acostarla, Germán entró en su habitación y se encontró el bote de las pastillas en el suelo y a Sofía inconsciente. Inmediatamente, llamó a una vecina para que se hiciese cargo de la niña,  cogió el coche y llevó a Sofía a urgencias del hospital.
Afortunadamente con un lavado de estómago todo tuvo solución. El problema es que esto se convirtió en una costumbre y lo hizo varias veces. Tal comportamiento a Germán le creaba una gran ansiedad y miedo: ¿cómo iba a dejar a Raquel con su madre?

Sin embargo, Sofía tenía momentos que parecía ser feliz. Cuando le dedicaba más tiempo a Raquel y se veía ocupada y útil,  se volvía más cariñosa y dedicaba bastante tiempo a jugar con ella. Lo mismo ocurría cuando iban a visitar a sus padres, cuando viajaban por vacaciones o cuando nos reuníamos con sus amigos en alguna celebración. Entonces ella estaba tranquila y serena, habladora y optimista, nadie notaba que pasaba por una depresión. En esos momentos de satisfacción donde Germán engañado por su euforia, veía una familia feliz, le hizo suponer que todo podría cambiar, que era cuestión de mucha paciencia, tiempo y su correspondiente medicación, bien tomada, claro. Pero esto no fue fácil, pues la cosa no cambio.

Con el tiempo la niña se daba cuenta de los cambios de estado anímico de su madre. Notaba su ausencia y sobre todo notaba las fuertes discusiones que tenían. Discusiones en las cuales, como vulgarmente se dice, Germán “no entraba al trapo”. Primero por respeto a su estado, pues consideraba que estaba enferma y segundo por su carácter, ya que no era su forma de actuar. Esta apatía o pasotismo hacia sus gritos era lo que la sacaban de quicio.      
-¿Hubiese preferido que me enfrentase a ella?, ¿Hubiese preferido que los dos gritásemos como locos?-volvía a preguntarse-. Pues no sé, probablemente, pero puedo asegurar que yo, nunca perdí los papeles.

A eso de las siete de la tarde, un día tuvieron una de estas discusiones, bueno, tuvieron es mucho decir. Germán recordaba cual fue su comportamiento:
–La verdad que yo no le hice mucho caso, pues ya estaba tan acostumbrado… Esto es como aquel día que amanece con mucha niebla y piensas, ¡bueno ya se irá y podré salir! y cuando ves que día tras día la niebla no se va, ni puedes hacer nada para que desaparezca o quitarla tú mismo, te armas de valor y decides salir y continuar tu vida aunque hoy haya todavía más niebla que ayer. Pues esto es lo que a mí me pasaba, me había acostumbrado a esa niebla, a esas discusiones en las cuales nunca llegábamos a ningún punto de vista en común y con las cuales no conseguíamos ni siquiera poder sentarnos y hablar como gente civilizada. Y así, una y otra vez.

Entonces, Germán recordó al milímetro lo que pasó aquel día.
-¡Ella empezó a gritar como una histérica!
-Germán, estoy harta de esta vida. Yo no puedo seguir así, yo no me esperaba esto. Trata de entender mi punto de vista, esto es importante para mí, por favor escúchame…
-Mi reacción en primer lugar fue la de subir el volumen al televisor, mi actitud no sé si fue correcta o no, pero la hizo enfurecer todavía más y  como seguía con sus reproches, apagué el televisor, me levante y me fui callado hacia la habitación. Ella me siguió:
-Me siento menospreciada por ti, mírate… ni caso me haces…. bla bla bla….
-Llegó un momento que ni siquiera la escuchaba, hasta que noté que había subido el tono todavía más y me pareció escuchar una amenaza. 
–Pues acabaré por denunciarte porque me siento maltratada, porque ya estoy harta de que me ignores y lo haré cuando menos te lo esperes….

-Y tú,  acabas pensando, bueno ya se le pasará. Pero esta vez no fue el caso.
¡Imaginaros la cara que se le quedo cuando a las ocho y media de la tarde aproximadamente llamaron a la puerta de su casa!
-¿Germán Artigas, por favor?
-Sí, soy yo ¿qué pasa?-¡Era la policía y venían a arrestarme!
Lo esposaron y se lo llevaron al calabozo, sin preguntar nada más, sin leerle sus derechos, sin presunción de inocencia. Ya era culpable, ahora le tocaba demostrar si era inocente o no.

En cuanto tuvo ocasión, antes de ser encerrado, consiguió localizar a su abogado, al cual puso al día de su situación lo más rápido posible, evitando los rodeos y yendo al meollo del asunto. Parece que esto lo tranquilizo algo: –No te preocupes Germán, mañana tendrás un juicio rápido e intentaremos hablar con ella para que recapacite y nos explique el porqué de esta acusación –le dijo el abogado.

Antes de entrar al calabozo, un agente le dio una bolsa -¡Quítese usted cualquier objeto que pueda ocasionarle lesiones, incluido el cinturón y los cordones de los zapatos!
-No me lo podía creer, ¡no soy un criminal!... ¡No voy a autolesionarme!... ¡Por favor que alguien me despierte de esta gran pesadilla!-volvía a recordar amargamente.
Otro policía le facilito una manta y una esterilla para dormir…
-¡Dormir! ¿Cómo iba a poder dormir?
Aislado en la celda se puso lo más cómodo posible y le tocó pasar la peor noche de su vida. Estuvo intentando averiguar durante toda la noche ¿qué había hecho? ¿Se merecía esto? ¿A lo mejor había hecho algo que no recordara? ¿A lo mejor se comportó de alguna forma y no se dio cuenta?

Al día siguiente tuvo el llamado “juicio rápido” en el cual, de primeras, el juez dictó orden de alejamiento por supuestos malos tratos y prohibición de cualquier comunicación entre ellos.
–No me resultaba nada trágico el no ver a Sofía pero ¡No ver a mi hija! Me dieron donde más me dolía pues de momento no tenía derecho al régimen de visitas hasta un nuevo juicio. No sabía dónde ir, a quién acudir y antes de hacer las cosas precipitadamente, aunque en primer lugar pensé en mis padres, para no asustarlos y poder  explicarles lo ocurrido con más calma, decidí llamar a un amigo. Esa noche la pasé en su casa y al día siguiente fui a hablar con mis padres. Me tocó oír de labios de mi madre el típico comentario de “te lo dije”.
-¡Hay dios mío! ¡Ya lo sabía yo que no era trigo limpio! ¿Qué va a pasar ahora con la niña? ¡Ni se te ocurra volver con ella que te conozco! ¡Que tú eres muy bueno pero lo que te ha hecho es una gran putada! Es imposible que te haya querido alguna vez…. –Y sigue y sigue.
-Pues tocó tragar, ¿qué iba a hacer por el momento? Pero lo bueno que saqué de esto es que en ningún momento, ni mis amigos ni mi familia dudaron de mi inocencia. Estaba desconcertado, desorientado, confuso. Mi vida era de lo más normal y ¡una puta llamada había cambiado mi vida! ¿Es tan fácil destrozar a la gente? Por lo visto sí.

Pasados dos días le dieron la orden para poder entrar en casa para recoger sus pertenencias. Pero ¡no coger el autobús llamar al timbre y entrar, no! Lo tendría que hacer escoltado por un par de policías.
-Los guardias me informaron por el camino que Sofía estaría allí y que por ley no podría llevarme nada que ella no me permitiera coger. Lo que más me sorprendió fue su actitud, allí estaba, en la puerta de la habitación, llorando como una magdalena y susurraba -¡lo siento, de veras lo siento! 
-Con lo pacífico que yo era, en ese momento me hervía la sangre… Estaba mal humorado, pero no le dirigí la palabra. Cargué un par de mochilas y una bolsa con la ropa y las cosas personales que pude y volví a casa de mis padres.

Germán tuvo que quedar varias veces con su abogado, el cual, lo primero que le aconsejó es que en la siguiente cita judicial alegara la enajenación mental de Sofía, su gran depresión, utilizando los partes médicos de las veces que había tenido que llevarla a urgencias por sobredosis de pastillas.  Por supuesto, él guardaba dichos informes.

Al pasar una semana Germán se moría sin ver a su hija. No podía estar tanto tiempo sin ella, sin saber cómo estaba, pero no podía hacer nada hasta que el juez los reuniera de nuevo y sacarán algo en claro.

Pero no hizo falta, pues una tarde recibió una llamada de teléfono:
-Hola Germán, soy Sofía. ¡Déjame hablar antes de nada! ¡No me cuelgues!
-¿Qué quieres?, sabes que no te puedes comunicar conmigo.
-¡Qué me perdones! ¡No quería hacerlo! ¡Sabes que no estoy bien!
-Ya, pero esto no es una excusa, esto no puede seguir así.
-¡Lo siento de verás! ¡Cómo se me pudo pasar por la cabeza! ¡Fue una reacción impulsiva! ¡Ya he quitado la denuncia! ¡Por favor, vuelve con nosotras!
Pensé: -¿Ehhhhh? ¿Qué me está contando? Pero me mantuve callado al otro lado del teléfono.
-Raquel te echa mucho de menos, pregunta todos los días por su papá. Le he dicho que pronto volverás.
De nuevo había tocado mi punto débil. –Bueno ¿y qué propones? –le dije-. ¡No puedo romper la orden de alejamiento!
-Pero ¿ya he quitado la denuncia? Por favor, ven… ¡te necesitamos!
-Mira Sofía, tengo que pensarlo mucho, en este momento estoy muy dolido. Te volveré a llamar en cuanto acomode mis ideas.

En un segundo, la vida de Germán volvió a complicarse, era el momento de tomar una gran decisión. Por su cabeza pasaron todos los consejos que le habían dado. Mayoritariamente los de no volver con ella en caso de que se lo rogara, pero el consejo que más mella había hecho en su cabeza era, cuando abandonó los juzgados, lo que le dijo uno de los policías al devolverle sus pertenencias en la famosa bolsa.
-Si me permites, un consejo te voy a dar. No llevo mucho tiempo en esta sección trabajando, pero por la poca experiencia te diré que si alguna vez vuelves con tú mujer, ten seguro que volveré a tu casa a buscarte.
–Me dejó de piedra. ¿Era esto tan común? ¿Se podía poner tan fácilmente una denuncia falsa sin consecuencias? ¿Tantos hombres volvían al hogar tras ser denunciados?
Así que estuvo dos o tres días pensando intensamente. Pensando en lo que opinarían los demás, en los pros y los contras y se dio cuenta, que el dolor y el rencor que sentía hacía Sofía hace tres días,  cada vez era menor,  porque había una cosa con la que la gente no contaba, ¡él necesitaba ver a su hija! Necesitaba verla y llamó de nuevo a su abogado para decirle que ella había retirado la denuncia. El abogado le informó de que aunque la hubiese retirado todavía estaba activa la orden de alejamiento, así que le aconsejó  que no quebrantara la ley. Al contrario del resto de la gente, familiares y amigos, el le aconsejó que volviese con ella si no quería perder la custodia de su hija, así que “hizo de tripas corazón” y llamó a Sofía.

-Hice caso omiso a la indicación del abogado y quedé con Sofía. Verdaderamente nuestros primeros encuentros fueron apacibles y hablamos mucho, tranquila y serenamente. Ella juraba y perjuraba que me quería, que la perdonara, que nunca iba a volver a hacerlo. Así que, fingí que la perdonaba y volví a mi casa.
–En mi casa estaba todo lo que yo necesitaba, todas mis cosas, todas mis pertenencias y además lo más querido, Raquel. No tenía otro lugar que pudiese considerar mi hogar.
–Lo poco que conviví con ella fue una convivencia normal. Sofía tomaba su medicación según prescripción médica y parecía otra persona. Nunca me ha importado mucho lo que la gente pensará, ya tenía suficiente con mis propios pensamientos. Tenía muchos momentos de arrepentimiento y todos los días pensaba en mi situación, sobre todo cuando me acostaba al lado de ella en la cama. A veces, tenía miedo y me decía a mí mismo: -no puedo hacer nada,  “me tiene cogido por los huevos”.
¿Realmente era feliz? En algunos momentos sí, pero podía serlo mucho más.

–Ahora ya estaba dentro y desde aquí era más fácil ir tejiendo mis nuevos planes. Intenté volver a mis antiguas amistades y cuando ella se iba a pasar el fin de semana con sus padres, volvía de vez en cuando al pueblo de mis abuelos. La gente del pueblo es fantástica, ya pueden pasar los años sin tener contacto con ellos que  siempre te consideran su amigo, ¡nunca me dieron de lado!

–Por eso, hoy es el día de salir definitivamente de esta casa. De esta casa que ya no siento como mía ni mi hogar.
En el pueblo Germán conoció a Begoña, su actual pareja. Nada que ver con Sofía, ni el mismo carácter, ni los cambios tan bruscos de humor, vamos otro cantar. Una persona que le hizo darse cuenta de lo que es el amor.
–En la relación que yo tenía con Sofía yo no estaba enamorado, estaba acomodado. Mi único amor era mi hija.

Su abogado consiguió que ni siquiera llegaran a cursarle un expediente de antecedentes penales ya que la denuncia fue retirada rápidamente y debido a que su expediente estaba limpio y a la alegación de los problemas mentales de Sofía, a lo largo de unos años, de unos años muy duros de convivencia, consiguió la custodia compartida de su hija.

–Con el tiempo Sofía incumplió su régimen de visitas y tras una nueva revisión de la custodia el juez me concedió la custodia integra de Raquel acreditando que yo era el principal cuidador y el progenitor idóneo para ejercer la custodia.

–Ahora vivimos en el pueblo, en casa de los abuelos que ya fallecieron y aunque todavía no convivo con Begoña (ni prisas tengo), soy plenamente feliz y sonrió al pensar que mi hija probablemente viva la infancia y la adolescencia que yo tuve.

–Después de ser denunciado falsamente por violencia de género o violencia machista o como quieran suavizarlo, siempre he pensado que es muy fácil usar la palabra “maltrato” la cual trae tras de sí muchas consecuencias.
-Pero ¿existe alguna consecuencia para la persona que pone la denuncia falsa?
-Pues creo que no, salvo que la ley haya cambiado actualmente. Tampoco me intereso mucho por estos casos, ni guardo rencor hacia Sofía, de la cual hace mucho tiempo que no se nada. Seguro que está viviendo su propio cuento de hadas en su mágico mundo.








jueves, 3 de abril de 2014

Conocemos a...

Hoy conoceremos a dos mujeres impresionantes. Buenas amigas y zarracatalleras entregadas a la causa. Un placer compartir líneas con ellas, y una maravilla tenerlas en el elenco de escritores. Ambas nos regalaron muy buenos capítulos de Nuestra historia: "El cuerpo del delito" y "Yo puedo".
Por otro lado os recordamos que mañana volverán los relatos de Colección Cupido con "No puedo más". Tremendo, no os lo perdáis. 
Os recuerdo como todos los jueves la propuesta de Colección Uni2, que publicará novelas de varios capítulos escritas por parejas, bien sea escribiendo capítulos alternos o haciéndolo entre ambos. Deberéis enviarnos el capítulo inicial antes del 9 de mayo. ¡Anímate a participar! Si de algo está sirviendo este blog es para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de hacerlo.



ESCRITOR ANÓNIMO DE LA SEMANA
Excelente capítulo el de esta semana y así se está reflejando en los comentarios en las redes sociales. Con un "Yo puedo" Ana creía que con esta frase sería capaz de superar su cita con Ramón pero allí apareció también Olga. Además de la discusión entre ellas, dio la buena nueva a Pedro y los problemas aumentan con la aparición del abogado de la mujer que conducía el coche con el que Pedro colisionó. De nuevo un final abierto y muy interesante que nos dejará en vilo hasta el lunes.
  Gracias como a todos por su total entrega y predisposición. Una maravilla contar con ella de nuevo ya que fue quién abrió la Colección Cupido con su genial "Sabor a café". Esperemos poder leerla también en la Colección Uni2, sería maravilloso. Desde aquí te lanzo el reto. Gracias a... Merche Comin Diarte. 
Aquí os dejo el enlace a su perfil en facebook como suele ser habitual.
https://www.facebook.com/mer.comin?fref=ts



CONOCEMOS A... 
Hoy conocemos a Andrea Sánchez Izuel, amiga y colaboradora de Zarracatalla Editorial. Autora del sexto capítulo de Nuestra historia titulado “El cuerpo del delito”. Así se describe ella misma:
Al ponerme a pensar sobre cómo me describiría me he dado cuenta de que no es tarea fácil, al menos para mí no lo es resumir en unas líneas como soy en mi vida personal y profesional. Y este hecho os puede dar una pista de que soy una individua que se define cómo friki de las letras, incapaz de hacer un resumen por escrito y mucho menos oral, me extiendo mucho buscando la perfección en la escritura y la comunicación fluída con los que me rodean, y es que por algo ya de pequeñica me apodó la “señorita Alicia” como la charlatana de pre-escolar.
En el terreno personal soy muy familiar y tengo una gran unión con ella, me encanta que se alarguen las comidas con tertulias acompañadas de café y unas cuantas conversaciones cruzadas en una misma mesa que se acrecientan con las idas y venidas entre juegos de los pequeños de mi familia y de mi futuro marido que es uno más del grupo de los pequeñajos, son momentos que me dan media vida.
Soy una persona con carácter y fiel defensora de los quiero, pero bajo ese envoltorio hay unas lágrimas capaces de aparecer en cualquier momento porque sí así es, soy sensible por naturaleza, aunque la vida te endurece y efectivamente me ha endurecido, sigo teniendo ese punto en el que se me escapa la lagrimilla incontrolada.
En el terreno profesional creo que lo que destacaría de mí es mi proactividad, mi afán por tener todo controlado, repasar una y otra vez el trabajo hasta afinar al límite y con minuciosidad, la exigencia y la presión que me exijo a mí misma. En mi vida necesito siempre constantes retos para sentirme realizada, consecuencias de haber empezado a compaginar estudios y trabajo desde el bachillerato hasta ahora, porque sí necesito estudiar constantemente y mejorar y hacerlo en distintas áreas, llegándome a abrir a las ciencias, porque si algo estoy aprendiendo de las situación que vivimos es que hay que saber de todo y no poco, por suerte o por desgracia…
Para acabar mi descripción personal lo haré con una reflexión que estoy llevando a la práctica y es que debemos ser positivos, ver la parte positiva de nuestras vidas y aceptar lo que nos toca vivir  y es que a grandes problemas grandes soluciones. Todos podríamos pensar en un trabajo mejor, o simplemente en tenerlo el que no lo tiene pero a la definitiva lo más importante es SER FELIZ, porque vida solo hay una.

Nos va a responder a las preguntas de nuestros seguidores:
    En qué te inspiraste para escribir este capítulo y cómo te sentiste al recibir el encargo.
o      Respuesta
La palabra ante la propuesta de escribir este capítulo sería euforia en estado puro. La verdad que no tuve una inspiración concreta simplemente me bastó pensar por unos minutos en la vida real y lo que acontece para ponerme a escribir. Y es que la realidad supera a la ficción.


    Donde, cuando y cual era tu situación cuando lo escribiste
o      Respuesta
Por las mañanas en la habitación más soleada de la casa, con un café de acompañamiento, el portátil y un cigarro tras otro jajaja. Y  me sentía como una escritora de verdad jajaja.

    ¿Cómo ves el proyecto Zarracatalla Editorial?
o      Respuesta
Es un proyecto con futuro, innovador y con un “director de orquesta” que ha invertido e invierte muchas horas de trabajo, y eso solo puede dar lugar a un triunfo o una recompensa. Lo que más me gusta de este proyecto es la oportunidad que brinda a cualquier persona a exponer su potencial escritor, llegando a la conclusión de que estoy rodeada de grandes escritores/as.

    ¿Escribes habitualmente? ¿Cómo te has encontrado al hacerlo?
o      Respuesta
No es una tarea que en estos momentos haga de forma habitual, pero sí que durante toda mi vida he procurado hacerlo porque me encanta y lo necesito.


    ¿Cómo creías que iba a continuar tu capítulo?
o      Respuesta
Imaginé una noche de lujuria y pecado en esa bañera jajaja.

    Recomiéndanos un libro, un disco y una película
o      Respuesta
Película: Apocalipto
Disco: Tengo una amplia variedad de artistas musicales que me gustan y no me decantaría por recomendar exclusivamente uno.
Libro: Los cuadros del Anatomista

    Un sitio para quedar…
o      Respuesta
Depende con quien vaya a quedar claro esta…Pero como lo de quedar suele ser con mis amigas me decanto por Puerto Venecia jajajaja para comprar y hacer un alto en el camino que dé lugar a una buena charrada, que tanto nos gustan a las mujeres, en una terraza como buena fumadora.
    ¿Cómo finalizarías Nuestra historia?
o      Respuesta

Buffff pues ahí me has pillado, pero bueno si he de mojarme solo diré que NO me gustan los desenlaces y finales tristes. Pero sí los finales con intriga que den lugar a una segunda saga….

miércoles, 2 de abril de 2014

11.000 visitas y seguimos adelante

Superadas las 11.000 visitas. Vamos a celebrarlo como se merece, como solemos hacerlo por aquí: con buena música, buena gente, y... ambas de nuestra tierra. En esta ocasión tenemos una pareja excepcional: Eugenio Gracia y Pepín Banzo, que desde el 14 de marzo tienen a la venta un nuevo disco: REPLEGA.
“Replega” es un término que en aragonés significa recoger, y eso es lo que han hecho Eugenio Gracia y Pepín Banzo, compilar varias de las melodías de música tradicional que han compuesto en los últimos años en un CD conjunto. El disco contiene un total de 16 piezas tradicionales de composición propia: paloteaos, corridas de pollos, pasodobles, rumbas, chotis, pasacalles, vals... Además se incluyen las partituras de las melodías en formato PDF.
Así que aquí os dejamos con el vídeo para vuestro disfrute:



Aquí os dejo el enlace al evento de la presentación del disco
https://www.facebook.com/events/1527965524096867/

Colección Cupido (edición impresa):
Hoy os adelantamos lo siguiente. El título definitivo será Colección Cupido 2014 y el plazo de reservas se abrirá el día 23 de Abril, día del libro y día de Aragón.¡Qué mejor ocasión!

Recordad que el jueves tenemos la sección Conocemos a... en esta ocasión con la entrevista a Andrea Sánchez y desvelaremos la identidad del aut@r el capítulo XIII de Nuestra historia titulado "Yo puedo". El viernes publicamos un nuevo relato de la Colección Cupido titulado: "No puedo más", tremendamente intenso y que no os dejará indiferentes, y el domingo desvelaremos su autoría. El lunes nuevo capítulo de Nuestra historia. ¡Casi nada!
Nos leemos. Besetes a tod@s.